Demon me tomó de la cintura y, con un movimiento decidido, me puso boca abajo sobre la cama. La sensación de la sábana fresca contra mi piel me hizo temblar. Entonces, comenzó a empujar su cuerpo contra el mío, su calor envolviéndome. Quejidos escaparon de mis labios mientras me aferraba a las sábanas, la intensidad del momento desbordando todos mis sentidos.
—Más, Demon —le pedí, mi voz entrecortada por el placer.
Él respondió a mi súplica, aumentando el ritmo y la intensidad de sus movimien