Cuando la Sociedad de Perfumistas invitó a Lily a unirse a ellos, no mencionaron que revisaran el certificado. Pero esta vez, lo pusieron en cuestión.
Ella podía afirmar que muchos pequeños perfumistas en Hyderland no tenían ese certificado y aun así funcionaban perfectamente bien. Era una cosa tenerlo o no, pero otra muy distinta que alguien viniera a verificar su situación.
Lily estaba a punto de responder cuando Lisa la interrumpió:
—¡Eso es absurdo! Ser un perfumista calificado tiene