Mientras Alexander se preparaba para retirar su mano, Lily la agarró con firmeza. Su suave pregunta siguió:
—¿Qué pasaría si... Sus mejillas adquirieron un tono rosado y se mordió ligeramente el labio inferior antes de sugerir decisivamente. —Continuemos.
La sorpresa brilló en los ojos de Alexander; el deseo de actuar según su sugerencia era evidente. Había luchado por reprimir sus deseos cada vez que la abrazaba, soportando la tentación por el bienestar de ella y el de su hijo.
A pesar d