Cuando Luigi vio que Marko tomó por un brazo a Claudia y la acercó a él, pensó que sería olvidado, pero el alivio duró poco, el capo le dijo que enseguida hablaría con él.
—Hay personas aquí que necesitan saber quien soy yo —informó Marko tomando la barbilla de Claudia entre sus dedos apretando un poco fuerte, luego exclamó frente a su cara—, no sé, ni me importa lo que Mancuso te permitía, pero aquí mando yo, me vas a hablar con respeto, y no serás tan insolente, o te irá muy mal, ¿Entendiste?