Carlota Rodríguez
El sonido del teléfono nos devuelve a la realidad, veo a mi alrededor y estoy sobre su escritorio con varias cosas en el suelo, mi falda está a la altura de la cintura, su camisa y su correa están desabrochadas, mi blazer tirado en el suelo.
Me bajo de inmediato, joder que hasta los tacones están desparramados, el se pasa la mano por la cara, toma un respiración profunda y contesta el teléfono.
—¿Si Brigitte?
—Señor llamo para recordarle la junta que tiene con producción re