Para ese día los planes de las mujeres habían cambiado por completo, ya que sus maridos estaban allí, no podían irse a soltar las bragas por cualquier lado.
Así que luego de aquel desayuno tan especial para cada una, decidieron bajar a la piscina y pasar un rato agradable.
Al momento de reunirse todos, las mujeres se miraron cómplices de lo que había pasado la noche anterior, se acomodaron en las tumbonas, dejando sus toallas. Cada una fue atendida por su hombre, recibiendo su dosis de protecto