Oír la palabra «marido» de la boca de Charlize provocó varias reacciones.
En Matías una emoción indescriptible. En Gerard, el inicio de un infarto que no terminaría allí. En los demás, una admiración por aquella chiquilla que solo con la voz consiguió apartar a la mujer de Matías.
—Eh… disculpe, es que él…
—Él nada —dice Charlize caminando hacia Matías, pasando su mano por la cintura y acercándolo con posesión a su cuerpo.
Lo gracioso era que así, descalza, era más pequeña que aquel hombre, per