Luz deja salir el grito al tiempo que se pone de pie y se lanza sobre su esposo, que ha caído seco en el piso. Matías se acerca a él también, comienza a revisarlo para saber si está bien. Luz cree que es un berrinche, pero no lo es… en verdad ese hombre de metro noventa se desplomó de la impresión.
Matías se acerca para revisarle el pulso y la respiración, mira a Luz, dejándola más tranquila cuando levanta su pulgar.
—Amor… despierta, por favor —le dice ella acercándose a su rostro—. No es tan