Se encuentra a Matías en la sala, mirando a través de la ventana con las manos en los bolsillos, lo ve pensativo, muy lejano de aquel lugar. Se acerca a él retorciendo sus manos, porque en verdad se siente avergonzada de lo que le dijo.
Se para a su lado, pero Matías no dice nada, no se mueve, nada. Permanecen así unos minutos, hasta que ella no aguanta más y lo abraza, enterrando la cabeza en su cuello, rodeándolo con fuerza. Matías niega con la cabeza, pero ¿qué más puede hacer si no es abraz