Capítulo 35

Cuando esas dos mujeres salen del juzgado, ya se ha corrido la voz de que madre e hija son implacables. Con todas las evidencias y los testigos, al jurado no le queda más que declarar al chico inocente.

—¡Señora Finnick! —escuchan a un hombre y ambas se voltean, viendo al fiscal acercarse a ellas—. Necesito hablar con usted.

—Dígame —le dice ella con tono de superioridad, aunque no le llegue ni al hombro al tipo.

—Quiero un trato.

—¿Disculpe? —le dice ella riendo y Charlize le pone cara de poco
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