Capítulo 12

Kalil.

Fue muy difícil pasar la noche a su lado y querer dormir profundamente. Era imposible no querer tocarla, abrazarla y besarla cada vez que podía; literalmente yo había decidido atormentarme durante toda la noche.

«Pero no me arrepentía», necesitaba tanto de esto, era como si de alguna forma mi cuerpo hubiese encontrado su orilla, para así entonces poder respirar, descansar, sonreír… Había pasado no sé cuánto tiempo observándola, entreta

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