— ¡Ar-Arlen! —intentaba decir. —Lo siento Emmeran me empujó y… ¡ay!
— ¡Bolita! —gritó Emmeran. Y le puso encima a Alina y luego a Ethan. Sin escuchar mis quejas de que me estaban aplastando. La cara de Arlen estaba prácticamente en mi cara y sus labios demasiado cerca de los míos. ¡Diablos! No podía pensar en otras cosas. De pronto sentí menos pes maldecir a Arlen.
—En serio Ciara, lo siento —dijo antes de intentar ponerse de pie. De pronto lo entendí, Arlen no estaba intentando pararse, estaba