—¿Escucharon eso? un monstro se acerca — gritó Emmeran.
—No tío, lo que pasa es que tengo un poquito de hambre y mi panza hizo ruidos como la tuya. Una vez papito— le decía alegre Ethan. —se comió toda la comida y de Tía Miriam y la dejo sin comer, el me conto —
—Oye, ellas necesitaban hacer dieta, ya estaban muy gordas — le dijo Emmeran. Él nos miró con recelo.
—Oh vamos Arlen, no sigas enojado, hay veces en la vida que nos toca enterarnos antes. Ya déjalo — Le dijo Emmeran despeinando a Arlen