La recepción de la boda fue espectacular, solo unos cuantos invitados a quienes Gabriel consideraba sus mejores amigos y algunos de sus socios. Por supuesto no podían faltar las mujeres del albergue a quienes Connie les tenía un cariño muy especial.
Gabriel había planeado una luna de miel corta porque todavía tenía mucho trabajo que realizar para estabilizar su compañía, pero luego cuando todo fuera más estable quería regalarle a Connie un viaje espectacular y llevarla a conocer sus sitios favo