Ximena parecía no sentir ningún dolor al realizar los ejercicios, estaba tranquila y cooperaba sonriendo a cada indicación que Michelle le daba y Connie la tomaba de la mano para que no se sintiera nerviosa.
Cuando finalmente terminaron la niña estaba tan cansada que se quedó dormida.
—No puedo negar que haces muy bien tu trabajo — dijo Connie — pero no te atrevas a intentar interponerte entre Gabriel y yo porque no te lo voy a permitir. Viniste a trabajar dándole terapia a Ximena y será lo úni