CAPÍTULO 57: UN BRINDIS PELIGROSO
Derek
La noche comienza como cualquier otra velada de los Beaumont: lujo, música, sonrisas hipócritas. Pero desde que la veo llegar tomada del brazo de Andrew, todo se me va al demonio. Mi mandíbula se tensa tanto que siento los músculos a punto de reventar. Maddison está preciosa, radiante incluso. Su vestido azul marino abraza su figura con un descaro que me hace arder de celos. Se mueve con una elegancia que me resulta insoportable porque no está conmigo.
An