CAPÍTULO 158: LA SILLA VACÍA
Maddison
El sol apenas comienza a filtrarse por las cortinas del hotel cuando abro los ojos. El aire parece distinto hoy, más liviano, como si por primera vez en mucho tiempo pudiera respirar sin sentir una mano invisible apretándome el pecho. Me levanto despacio, la habitación está en silencio, y durante un instante puedo fingir que el mundo afuera no existe, que no hay prensa, amenazas ni fantasmas de un pasado que se niega a morir. Hoy solo importa una cosa: la p