CAPÍTULO 118: EL ARTE DE MENTIR DESPACIO
Vanessa
A veces el silencio es más ruidoso que una explosión. El teléfono ha dejado de sonar, los mensajes no llegan. Gregory no responde y el estúpido de Derek... ya no es mío. Todo lo que alguna vez controlé ahora se me escapa entre los dedos como agua sucia.
Camino por la casa con una copa de vino intacta en la mano, la bata de seda cayendo con descuido por uno de mis hombros, las uñas impecables y el maquillaje intacto, pero por dentro estoy al borde