CAPITULO 120: EL PRECIO DE LA SANGRE
Derek
Gregory me lo ha dejado claro: si él cae, no piensa hacerlo solo. Su amenaza sigue rebotando en mi mente… tiene pruebas, supuestas firmas y puede hundirme junto a él. Y el problema no es que sea mentira… el problema es que en algún momento, por idiota, sí firmé documentos sin revisar, por inercia, por jugar el papel de yerno obediente.
Cuando me detengo en el pórtico principal, el aire me parece más denso, apenas respiro. Abro el botón superior de la c