Ava
La rosa negra que me lanzó a la palma de la mano pesaba como una advertencia desde la tumba. Me quedé mirando la tarjeta hasta que las palabras rojo sangre se volvieron borrosas.
NOS VEMOS ESTA NOCHE, AVA.
EN EL VESTUARIO.
Jaden rozó su mano contra la mía, cálida y firme.
—No vayas. Es una trampa.
Lo miré a los ojos, con la voz temblorosa pero decidida.
—Tengo que hacerlo.
—Ava…
—Estoy harta de esconderme. —Las palabras sabían a acero en mi lengua. Había pasado días encogiéndome ante to