Lena
—Eres una puta inútil, Lena! ¡Solo te dedicas a estar sentada quejándote! Trabajo como un burro y tú ni siquiera puedes mantener la casa decente o abrirte de piernas cuando yo lo necesito. ¿Qué carajos haces aquí entonces?
Las lágrimas me quemaron los ojos, pero las tragué.
—Ryan, por favor. He estado intentando. Me perdí el trabajo por todas las peleas que tenemos. Ya lo sabes. No soy un juguete que puedas usar cuando te dé la gana.
—¡Cállate! —gritó—. ¡Eres una provocadora, eso eres! C