Capítulo 80.
Damien
Nunca creí que tomaría la mano de alguien, menos que deseara jamás soltarla y me sintiera orgulloso de hacerlo. Menos de querer ponerle una cadena para que alejarse de mí sea algo imposible de hacer. Siempre me pareció una estupidez.
Idea que pisoteé, pues sostengo a Briana de ese modo, mientras camino a la entrada de la casa que me vio crecer. Se muestra sonriente y debo decir que es el único secuestro que quiero repetir.
—¿Vives aquí? —pregunta riendo.
—Es la casa de mis padres. —le