Capítulo 53.
Bennett.
—Sabes por qué lo hago. —recalco. Me pongo a la defensiva al oír pasos acercándose. —¿Quienes son?
—¿Temes, soberbievans? —se burla la infeliz.
—Deja de decirme así. —espeto con desagrado ante ese apodo que detesto desde que lo dijo por primera vez.
—Pero si te queda muy bien, amor ¿de qué te quejas? —sigue con su tontería e ignoro lo que causa su forma de llamarme. —¿Le temes a quien pueda venir?
—Solo quiero saber cuántas balas les puedo meter a cada uno. —respondo al oírse más c