Capítulo 39.
Bennett.
Su lengua libra una lucha con la mía dentro de su boca, sus uñas me arañan el cuello y mis manos tensan su cabello, separándonos.
—¿Cómo detengo las ganas que te tengo, niña?
—No las detengas y muéstrame lo que tienes. —desafía y me cuestiono hasta la existencia misma si hago lo que ella cree.
Es pequeña, inmadura y una serpiente venenosa de la que quiero probar su letalidad.
—No sabes lo que acabas de provocar.
—¿De verdad?
Sus piernas se enredan alrededor de mi cuerpo, magreo el c