Capítulo 40.
Zarya
¡Maldit0 hijo de puta!
Lo maldigo mientras me veo en el espejo. Tengo marcas hasta en el cabello.
Esconderlo será más difícil de lo que pensé.
Parece que me atacaron con saña.
Aunque así lo sentí, su manera de follarme y tomarme fue tan intensa que perdí la cordura. Sus manos, su boca y su grosor me llevaron a la locura.
Me maquillo el cuello, el pecho y los hombros para ponerme la blusa. La entrepierna me arde con cada paso que doy y sopeso la idea de llevar unos Converse a la oficin