Capítulo 27.
Zarya.
—¿Qué te pasa, imbécil? —reclamo.
El comandante Evans hace a un lado el vehículo y baja tirando un billete al taxi.
—Agradezca que le pague. Largo sino quiere ir de nuevo como un huésped al infierno. —espeta colérico.
El conductor me mira y luego arranca. Cobarde.
—¿Quién te crees para hacer esto? —Solo me observa un segundo como si comprobara algo. No responde y no lo quiero cerca, por lo que me doy la vuelta para ir en dirección contraria, pero sostiene mi brazo frenando mis pasos.