Consciente de aquel incidente previo, Mateo se aseguró de asignar numerosos guardaespaldas en cada acceso durante la fiesta de cumpleaños que organizaba para Natalia.
Temía que, ante el menor descuido, Ricardo irrumpiera sin previo aviso.
Sin embargo, para sorpresa de todos, Ricardo no apareció esa vez.
Mateo no pudo ocultar su extrañeza al recibir el informe del mayordomo, pero aun así, una inquietud inexplicable persistía en su interior.
Así que le indicó al mayordomo que mantuviera la vigilan