El asistente observó al individuo frente a él por un largo rato antes de asentir y darse la vuelta para marcharse. Justo al salir, se topó con Isabela, que estaba parada en la puerta.
—Señora Montenegro.
El saludo apresurado del asistente captó la atención del sujeto sentado tras el escritorio.
La expresión de Ricardo cambió sutilmente. Se levantó, tomó una manta del respaldo de la silla cercana y caminó hacia Isabela.
—¿Ya te despertaste? ¿Tienes frío? ¿El bebé no te dio lata?
Mientras le coloc