Capítulo 35: Primer paso

El chófer de su auto nos abre la puerta y siendo cuidada por los dos, subo al auto donde Taddeo toma mi mano llorando y observándome con preocupación. Sonrío intentando tranquilizarla, pero, no me es posible.

— Mi culpa — dice el pequeño yo niego.

— No es tu culpa, cariño. Ese hombre actuó mal, solo es eso. — digo y él niega.

— Soy débil, no te protegí.— dice Taddeo y yo acaricio su mejilla.

— Claro que lo hiciste, gracias a ti estoy a salvo. Ahora, no lo pienses demasiado y vayamos a cas
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