Mundo ficciónIniciar sesiónNo me atrevo a entrar a su habitación, pero, tampoco me atrevo a marcharme, así que, desde la puerta, observo si ella se despierta o no. Pero, no importa por cuanto tiempo la miré, ella no se mueve.
En mi puesto, observo como sus padres lloran al verla así y yo los acompaño en su dolor, porque no me parece justo ni mucho menos agradable ver como ella se ve tan frágil, que causa miedo que al tocarla se desvanezca completamente.— Esto e






