P.O.V Calem
Estoy en la puerta del departamento de mi hermosa Clara. Pero no sé si tocar; por mi mente corre que estoy a tan solo unas cuantas horas de casarme. Por fin me decido a tocar. Rápidamente, ella me abre.
—Amor, estás aquí —me saluda y me da un beso y un abrazo—. Pasa.
Entro al departamento, me siento en el sillón y ella se sienta a un lado de mí.
—Mi Clara, tengo que pedirte algo. —Le digo que no le va a gustar.
—Pídeme lo que quieras —me responde contenta.
—Por favor, ve a la