P.O.V Calem
Comienzo a despertar; los rayos del sol entran por la ventana y hacen que me duela la cabeza. Decido taparme con la cobija para que la luz deje de molestarme. Intento tomar la cobija, pero alguien la sujeta, haciendo que abra los ojos en su totalidad. Veo el rostro de mi esposa. Pero no la veo feliz; más bien es una expresión nueva que no he visto.
—Buenos días, Cal. —Aquí hay algo sospechoso.
—Buenos días, mi honey. —No quiero que ella esté molesta conmigo. —¿Pasa algo?
—Bueno,