—Belle, yo no soy el chico bueno. —Se acerca hacia mí, pasando sus manos mientras su bella boca tiene gotas de sangre. —Soy un monstro, debes saberlo. Haría cualquier cosa por la persona que amo.
—Te amo también, pero fue demasiado.
—Pará mí no lo fue. —Sé aferra a sus creencias. —Hay personas que solamente maceren morir o ser torturados, estaba pensando en un castigo peor.
—Vámonos. —Le pedí con miedo subiéndonos al auto, para regresar a nuestro hotel.
Yo no sabía que pensar, la persona que má