Un sonido bastante agudo empieza a sonar en mis oídos. El olor lo recuerdo bastante bien, huele a desinfectante de piso. El sonido proviene de una máquina, que mide los latidos de mi corazón. Lo recurro bastante bien, ya que estuve en este estúpido lugar antes. ¿Otra vez estaba en el hospital? Que estúpida y poco cuidadosa niña. Eso es lo único que soy, una niña mexicana que fue enviada a Francia a vivir un infierno, en un lugar en donde sólo veía la noche y el día pasar, pensando en nunca pode