Salimos a la azotea del lugar, que tenía una hermosa vista a la luna y las estrellas. Tomar su mano me hacía sentir como si estuviera volando. No quería nada más que esta al lado de mi esposo mafioso. No me importaba cuantas personas él haya matado, lo amaba demasiado. Casi a morir.
Posa sus manos por mi cara y me besa, mientras el viento frio nos cubre. Me sentía la mujer más amada de este mundo, pasando mis manos por su cabellera sedosa.
–Tenemos que irnos. –Me dice entre besos. –No puedo e