FINAL.
El amor de la vida de mi madre había muerto. Y no solo era eso, era mi madre también, la madre de mi esposa, de mi cuñada y la esposa de mi suegro. Sabía que el cielo estaría recibiendo a un ángel, ya que ella hizo que Alejandro y yo estemos junto hoy en día. Ella me salvo la vida al lado de Alejandro, de las viles manos de mi padre, quien estaba dispuesto a vender con el mejor postor.
Hoy todos vestimos de oscuro, sintiendo el dolor en nuestro cuerpo, sollozando al ver como bajan el ataúd en u