Doy vueltas en el pasillo que da a las habitaciones, específicamente en frente del cuarto de Adam mientras tamborileo mis dedos sobre la portada del libro que he elegido para leer hoy.
La noche del baile volvimos en silencio. No me atreví a comentar nada. A decir verdad, la culpa no me dejaba.
No paro de pensar en las veces que le hable de manera incorrecta cuando lo único que él quería era explicarme la situación. Tenía que haberlo escuchado, pero es que se me hizo mucho más fácil empujarlo