Augusto:
—¡¿No le dije que su mantuviera alejado de ella?! ¡¿No le advertí que la dejara en paz?!
Ella está furiosa y yo estoy cansado de toda esta jodida situación.
—Su hermana le explicó...
—No me lo creo. No creo la explicación que me dió Diana. Usted debió hacerle alguna cosa para que ella gritara así.
—Sí, por supuesto. La frené en su intento por escapar. Deberías agradecerme.
Eso la hizo enrojecer.
—¿Agradecerle? ¡¿ Agradecerle qué?! Desde que llegué aquí no he tenido paz ni un so