Estaba embelecada con Jayden, me parecía tan tierno y al mismo tiempo tan seductor. Esa inteligencia suya me cautivaba, la forma en la que no debía usar siempre la fuerza, pero de igual manera, utilizaba sus dotes con habilidad. Me gustaba su mirada tranquila, aunque no me enamorara ni sintiera nada muy profundo en mi corazón. El amor no podía forzarse, eso lo comprendía, sin embargo, mi deseo crecía y me dejaba llevar por ese calor.
—Serás mía, tarde o temprano. —dijo él, mirándome embobado. S