Charlie me miraba como si estuviera observando una maravilla. Tenía los ojos brillantes y contemplaba mi transformación. Intenté agitar mis alas y estas se movieron, yo tampoco podía creerlo. Los ejercicios habían dado sus resultados, mi desnudez complementaba a la perfección con mis alas, los colores y las formas, me veía tan imponente que incluso a mí misma me di miedo.
—Gracias… —empecé a decir, con esa fuerza brotando de mi interior.
El negó con la cabeza.
—Ha sido un placer para mí. —resp