(Narra Iker)
—¿Ema? —pregunté, agradeciendo que todavía viviera. Había creído que ella no sobreviviría y no le permitirían estar allí porque no era una loba.
Ella solo me observaba, sin poder decir ni una sola palabra. Llevaba una máscara protectora también, por lo que el efecto de mi arma no la había alcanzado, o de lo contrario estaría muerta. Zhang gritó antes de que pudiera volver a decir algo.
—¡Abajo! —fue el gritó que expulsó, obligándome a agacharme.
Cuando la vi, no pude creerlo. Accio