El fuego creció en mi interior ante su aseveración que me exponía por completo. Me ruboricé casi al instante. El sonrió de nuevo, divertido por mi vergüenza.
Busqué atacar con mis habilidades aprendidas, terminando en el suelo. Iker volvió a su forma humana y me cargó entre sus brazos. Eso no me agrado nada y lo peor era, que no pude hacer nada para evitarlo.
—No te preocupes, mi amor, hoy eres una humana muy hermosa como cuando te conocí. Eso es lo que tú me pediste. —besó mi frente, caminando