(Narra Kat)
Mi cara podía verse desmejorada por el estrés sufrido, no era una persona de plástico después de todo. Mirarme al espejo fue una tortura, aunque parte de mí quisiera asimilar que todos teníamos malos días. Las ojeras bajo mis ojos me hacían ver mucho mayor, los pómulos afilados y algunas manchas marrones complementaban un complejo que iba creciendo.
El reflejo me mostró algo que pensé olvidado. Un sufrimiento tan familiar para mí, tan cercano que podía tocarlo con las manos. Una muj