Mi cuerpo ardía en deseos de descargar todo este veneno en forma de placer. Quería distraerme y había visto como Tim se quedaba mirándome. Lo invité a mi cuarto para que nos divirtiéramos. Me dije a mi misma que me lo merecía, había logrado tantas cosas que era una chica digna de admirar. Logré convencer a todas las manadas del peligro que Keira representaba y no solo eso, sino que me escogieron como su nueva líder. El trabajo más difícil había sido el convencer al lobo de cobre de unirse a mis