(Keira)
Llevaba mi vestido de bodas incluso en ese instante. El color de mis lagrimas era rojo, como las flores que traían las damas de honor. Pero mi prometido estaba en el suelo ahora, en el lapso de mi sueño y la realidad, cuando Ema comenzó a despertarme para que los ayudara.
Pero no había servido de nada, mis poderes solo repelieron a los enemigos, pero no salvaron al hombre que yo amaba.
Iker se retorcía en el suelo, mirándome aún con sus ojos enamorados y brillantes. Eso me hacía entrist