—¡¿Por qué?! —pregunté mirándolo a los ojos, Ryan no decía ni una sola palabra como si no me estuviera escuchando. Gruñí y una de mis garras le alcanzó el rostro, los demás se hallaban boquiabiertos ante el escándalo. La sangre corrió por su cara y eso me hizo saber que estaba llegando a un límite.
Silencio, eso me ponía todavía más nervioso, me daba la razón, no negaba su culpa en lo absoluto.
—¿Qué dices? —preguntaba Greg, sin entender nada en lo absoluto. Mi manada me miraba horrorizada, pod