Entro a la habitación y el encuentro despierta, claramente en su rostro se refleja enojo al verme.
—¿Qué haces aquí Gregory? —se sienta sobre la cama, intento acércame a ella más, me detiene con una señal—no te quiero aquí, ni cerca de mí, ni de mis hijos.
—También son míos ¿recuerdas?
—¿Ahora son tuyos? recuerdo cuando dijiste que no lo eran ¡así que, lárgate de aquí!
—Debes controlarte, hace poco que saliste de la sala de operaciones y podrías abrir la herida, solo permíteme hablar, si despué