Grace
Ni siquiera alcancé a alejarme de la puerta de entrada.
En cuanto puse un pie adentro, Liana y Lucas vinieron disparados hacia mí y me derribaron de espaldas. Solté un gemido cuando se me echaron sobre el pecho y su peso me dejó sin aire.
—Ay, Dios —murmuré mientras miraba el techo con resignación.
Liana y Lucas me observaban desde arriba con los ojos brillantes. Liana estaba radiante de emoción. Y, por supuesto, Eleanor se dejó caer en el suelo a mi lado; balanceaba las piernas mientras s