Grace
Me quedé mirando el celular con la cabeza ladeada, como si la pantalla pudiera darme las respuestas que buscaba. No me dio ninguna. Por más vueltas que le diera, seguía sin entender la llamada de la noche anterior.
Ni siquiera tuve que preguntar quién era; la voz de Charles cuando estaba borracho era inconfundible. Pero ¿por qué iba a llamarme así, de repente, para decirme que me amaba y luego colgar?
No tenía sentido.
Aunque, claro, nada de Charles ni de su familia tenía sentido. Por el b