Grace
A veces, la mejor manera de hacer callar a alguien era ponerlo en su lugar.
Cuando era más joven, mi madre siempre insistía en la importancia de la belleza. Para ella, una mujer hermosa siempre conseguía lo que quería en la vida. Esa era la única razón por la que me toleraba, porque yo era bonita. Nunca entendí su obsesión. La gente me decía que era linda, los hombres coqueteaban conmigo y otras mujeres se comparaban conmigo, pero nunca creí que mi belleza determinara cuánto valía.
Por eso